viernes, 15 de agosto de 2014

Narración en la Escuela


Recibiremos el martes 19 de agosto, la visita a la biblioteca de la narradora Silvia Finder Gam.






Silvia Finder Gam estudió teatro con Marta Gam, Agustin Alezzo, y Capponi . Realizó estudios de música (guitarra, piano y percusión) y siguió seminarios de narración con el maestro Juan Moreno. 

Se ha desempeñado como maestra en distintos grados y tareas docentes relacionadas con diferentes lenguajes expresivos. 

Trabaja como narradora oral para diferentes editoriales y ha publicado libros de literatura infantil para distintas editoriales y colecciones, entre ellas 8 títulos para la colección divertidos de Editorial Guadal. 

Es coordinadora de narradores en Programa Verano en la escuela 2014 del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad.

Los cuentos elegidos hablan de la libertad, la amistad, la solidaridad y la justicia a través de personajes variados y profundamente queribles.

José de San Martín (1778-1850)

En este mes de agosto efectuamos desde este blog escolar, un humilde homenaje a un gran prócer de la patria como fue Don José de San Martín, en un aniversario más de su fallecimiento. 





José Francisco de San Martín nació en Yapeyú, hoy provincia de Corrientes, un 25 de febrero de 1778. Entre 1793 y 1795 durante la guerra entre España y Francia, el joven San Martín tuvo una actuación destacada en todos los combates en los que participó, y ascendió rápidamente en sus grados militares hasta llegar al de segundo teniente. En la guerra contra las fuerzas napoleónicas y ya con el grado de Teniente Coronel, fue condecorado con la medalla de oro por su heroica actuación en la batalla de Bailén el 19 de julio de 1808

El joven José no olvidaba sus orígenes americanos y estaba muy al tanto de los sucesos del Río de la Plata. Al enterarse de los hechos de mayo de 1810, decidió pedir el retiro del ejército español para poner sus conocimientos y experiencia al servicio de la naciente revolución americana. Había tomado contacto en España con círculos liberales y revolucionarios que veían con simpatía la lucha por la emancipación americana. Salió de Cádiz para Londres el 14 de septiembre de 1811. Londres ya era por entonces la gran capital de la Revolución Industrial a cuya sombra florecían las ideas liberales, ante todo en lo económico, pero también en lo político. Allí prosperaban los grupos revolucionarios como la "Gran Hermandad Americana", una logia fundada por Francisco de Miranda, un patriota venezolano que se proponía liberar América con la ayuda financiera de los ingleses. Finalmente en enero de 1812 San Martín emprende el regreso a su tierra natal a bordo de la fragata inglesa George Canning.

A poco de llegar San Martín a Buenos Aires, logró que se le respetara su grado militar de Teniente Coronel y que se le encomendara la creación de un regimiento para custodiar las costas del Paraná, asoladas por los ataques de los españoles de Montevideo. Así nació el regimiento de Granaderos a Caballo. La situación política en Buenos Aires era complicada, gobernaba el Primer Triunvirato integrado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso. Pero el verdadero poder estaba en manos del secretario de gobierno, Bernardino Rivadavia, que venía desarrollando una política muy centralista que desoía todos los reclamos del interior, cada vez más perjudicado por la política económica de Buenos Aires que fomentaba el libre comercio y mantenía un manejo exclusivo del puerto y de la aduana.

A poco de llegar, San Martín entró en contacto con los grupos opositores al Triunvirato, encabezados por la Sociedad Patriótica fundada por Bernardo de Monteagudo, y creó, junto a su compañero de viaje Carlos de Alvear, la Logia Lautaro, una sociedad secreta cuyos objetivos principales eran la Independencia y la Constitución Republicana.

San Martín y sus compañeros se decidieron a actuar y el 8 octubre de 1812 marcharon con sus tropas, incluidos los granaderos, hacia la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo) y exigieron la renuncia de los triunviros en un documento redactado por San Martín que concluía diciendo: "...no siempre están las tropas para sostener gobiernos tiránicos". Fue designado un segundo triunvirato afín a la Logia y a la Sociedad Patriótica integrado por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte.

Don José se hacía tiempo también para la diversión y poco a poco fue tenido en cuenta en las selectas listas de invitados de las tertulias porteñas. La más famosa y agradable, según cuentan, era la de Don Antonio Escalada y su esposa Tomasa, en la que sus hijas, Remedios y Nieves, no perdían de vista a ningún nuevo visitante. Por allí pasó Don José y surgió el romance con Remedios. Poco después, el 12 de noviembre de 1812 se casaron. Él tenía 34 años y ella 15.

El 3 de febrero de 1813 los Granaderos de San Martín entraban por primera vez en combate frente al Convento de San Lorenzo, en Santa Fe. El triunfo fue total y el prestigio del ahora coronel San Martín crecía sin cesar. Fue así que en 1814 se le encomendó el mando del ejército del Norte en reemplazo del General Belgrano. San Martín aceptó el cargo pero hizo saber a las autoridades que sería inútil insistir por la vía del Alto Perú y que se retiraría a Córdoba para reponerse de los dolores causados por su úlcera estomacal y terminar de delinear las bases de su nueva estrategia militar consistente en cruzar la cordillera, liberar a Chile y de allí marchar por barco para tomar el bastión realista de Lima. Repuesto parcialmente de sus males, pero con el plan terminado y aprobado, logró ser nombrado gobernador de Cuyo. En Mendoza comenzó los preparativos para su ambicioso plan sin descuidar las tareas de gobierno. Fomentó la educación, la agricultura y la industria y creó un sistema impositivo igualitario cuidando que pagaran más los que más tenían. Todo el pueblo cuyano colaboró según sus posibilidades para armar y aprovisionar al Ejército de los Andes. El propio gobernador dio el ejemplo reduciendo su propio sueldo a la mitad.

San Martín debió enfrentar en Cuyo la oposición la oposición de los hermanos Carreras, exiliados chilenos que habían abandonado su país tras la derrota de Rancagua. Uno de ellos, José Miguel había sido presidente de la Junta de Gobierno de Chile en 1814 y se oponía a la alianza de O'Higgins con San Martín. Los tres hermanos terminaron involucrándose en las guerras civiles argentinas y murieron fusilados.

El 24 de marzo se reúne el Congreso en Tucumán. San Martín, preocupado por la demora en sancionar la independencia dirige una carta al diputado por Cuyo, Godoy Cruz. "¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? ¿No es cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos?"

A principios de 1817 comenzó el heroico cruce de los Andes. Durante muchos tramos San Martín debió ser trasladado en camilla debido a los terribles dolores provocados por la úlcera. A poco de cruzar los Andes, el 12 de febrero de 1817, las fuerzas patriotas derrotan a los españoles en la cuesta de Chacabuco, iniciando de esa forma la independencia de Chile. El 19 de marzo del año siguiente las fuerzas patriotas sufrieron una derrota en Cancha Rayada. Afortunadamente el General Las Heras logró salvar a su cuerpo y en base a estos hombres pudo reorganizarse un ejército de 5.000 hombres y vencer definitivamente a los realistas en Maipú el 5 de abril de 1818.





Pocos días después de Maipú, San Martín volvió a cruzar la cordillera rumbo a Buenos Aires para solicitar ayuda al gobierno del Directorio para la última etapa de su campaña libertadora: el ataque marítimo contra el bastión realista de Lima. Obtiene la promesa de una ayuda de 500.000 pesos para su plan limeño de los que sólo llegarán efectivamente 300.000. San Martín regresó a Chile, donde obtuvo la ayuda financiera del gobierno y armó una escuadra que quedará al mando del marino escocés Lord Cochrane.

Mientras tanto, en Buenos Aires las cosas se complican. Pueyrredón propicia la invasión portuguesa de la Banda Oriental para combatir a Artigas y le ordena a San Martín que baje con su ejército y encabece la represión de los orientales. San Martín se niega y le aclara que "el general San Martín jamás desenvainará su espada para derramar sangre de hermanos".

El 20 de agosto de 1820 partió desde el puerto chileno de Valparaíso la expedición libertadora. La escuadra estaba formada por 24 buques y conducía a unos 4.800 soldados. El 12 de septiembre la flota fondeó frente al puerto peruano de Pisco. Una división al mando del General Arenales se dirigió hacia el interior del Perú con el objetivo de sublevar a la población y obtuvo la importante victoria de Pasco el 6 de diciembre de 1820. Por su parte San Martín ordenó bloquear el puerto de Lima. Así, el virrey De la Serna se vio acosado por todos los flancos y debió rendirse el 10 de julio de 1821. Ese día entró victorioso el general San Martín a la capital virreinal.

El 28 de julio de 1821 San Martín declaró la independencia del Perú. Se formó un gobierno independiente que nombró a San Martín con el título de Protector del Perú, con plena autoridad civil y militar. En un principio el general se había negado a aceptar el cargo, pero el clamor popular y los consejos de su amigo y secretario, Bernardo de Monteagudo, le hicieron recordar que el peligro realista no había desaparecido, que las fuerzas del virrey se estaban reorganizando en los cuatro puntos cardinales del Perú y que por lo tanto su presencia se hacía imprescindible para terminar definitivamente con el dominio español.

San Martín abolió la esclavitud y los servicios personales (mita y yanaconazgo), garantizó la libertad de imprenta y de culto, creó escuelas y la biblioteca pública de Lima. Debió enfrentar graves dificultades financieras, lo que creó entre la población un creciente descontento. Pese a las dificultades San Martín pudo controlar la situación y lograr la rendición de los realistas del Sur y del Centro del Perú.

Mientras San Martín llevaba adelante su campaña desde el Sur el patriota venezolano Simón Bolívar, lo venía haciendo desde el Norte. El general Sucre, lugarteniente de Bolívar, solicitó ayuda a San Martín para su campaña en Ecuador. El general argentino le envió 1600 soldados que participaron victoriosamente en los combates de Riobamba y Pichincha, que garantizaron la rendición de Quito. Finalmente los dos libertadores decidieron reunirse. La famosa entrevista de Guayaquil, en Ecuador, se realizó entre los días 26 y 27 de julio de 1822. Había entre ellos diferencias políticas y militares. Mientras San Martín era partidario de que cada pueblo liberado decidiera con libertad su futuro, Bolívar estaba interesado en controlar personalmente la evolución política de las nuevas repúblicas. El otro tema polémico fue quién conduciría el nuevo ejército libertador que resultaría de la unión de las tropas comandadas por ambos. San Martín propuso que lo dirigiera Bolívar pero éste dijo que nunca podría tener a un general de la calidad y capacidad de San Martín como subordinado. El general argentino tomó entonces una drástica decisión: retirarse de todos sus cargos, dejarle sus tropas a Bolívar y regresar a su país.

Tras la entrevista de Guayaquil San Martín regresó a Lima y renunció a su cargo de Protector del Perú. 

Partió luego rumbo a Chile donde permaneció hasta enero de 1823. Cruzó por última vez los Andes, estuvo unos días en Mendoza y pidió autorización para entrar en Buenos Aires para poder ver a su esposa, que estaba gravemente enferma. Rivadavia, ministro de gobierno del gobernador Martín Rodríguez, le negó el permiso argumentando que no estaban dadas las condiciones de seguridad para que San Martín entrara a la ciudad. En realidad Rivadavia, que siempre le había negado cualquier tipo de ayuda a San Martín, temía que el general entrase en contacto con los federales del Litoral. El gobernador de Santa Fe, Estanislao López, le envió una carta advirtiéndole que el gobierno de Buenos Aires esperaba su llegada para someterlo a un juicio por haber desobedecido las órdenes de reprimir a los federales y le ofreció marchar con sus tropas sobre Buenos Aires si se llegara a producir tan absurdo e injusto juicio. San Martín le agradeció a López su advertencia pero le dijo que no quería más derramamiento de sangre. Ante el agravamiento de la salud de Remedios, pese a las amenazas, San Martín decidió viajar igual a Buenos Aires pero lamentablemente llegó tarde. Su esposa ya había muerto sin que él pudiera compartir al menos sus últimos momentos. Difamado y amenazado por el gobierno unitario, San Martín decidió abandonar el país en compañía de su pequeña hija Mercedes rumbo a Europa. Tras pasar brevemente por Londres, San Martín y su hijita se instalaron en Bruselas. En 1824 pasan a París para que Mercedes complete sus estudios.

San Martín atravesaba en Europa una difícil situación económica. Del gobierno argentino no podía esperar nada y ni el Perú ni Chile le pagaban regularmente los sueldos que le correspondían como general retirado. Vivía de la escasa renta que le producía el alquiler de una casa en Buenos Aires y de la ayuda de algunos amigos, que lo ayudaron para poder comprar su casa de Grand Bourg.

Pero el general seguía interesado e inquieto por la situación de su país. En febrero de 1829 llega al puerto de Buenos Aires pero no desembarca. Se entera del derrocamiento del gobernador Dorrego y de su trágico fusilamiento a manos de los unitarios de Lavalle. Muchos oficiales le envían cartas a su barco y lo van a visitar con la intención de que se haga cargo del poder. San Martín se niega porque piensa que tome el partido que tome tendrá que derramar sangre argentina y no está dispuesto a eso. 

Triste y decepcionado decide regresar. Pasa unos meses en Montevideo y finalmente retorna a Francia. En 1832 una epidemia de cólera asoló Francia. San Martín y su hija Mercedes, fueron afectados por esa grave enfermedad. 

En 1838, durante el gobierno de Rosas, los franceses bloquearon el puerto de Buenos Aires. Inmediatamente José de San Martín le escribió a don Juan Manuel ofreciéndole sus servicios militares. Rosas agradeció el gesto y le contestó que podían ser tan útiles como sus servicios militares las gestiones diplomáticas que pudiera realizar ante los gobiernos de Francia e Inglaterra. Al enterarse del bravo combate de la vuelta de Obligado, el 20 de noviembre de 1845, cuando los criollos enfrentaron corajudamente a la escuadra anglo-francesa, San Martín volvió a escribirle a Rosas y a expresarle sus respetos y felicitaciones: "Ahora los gringos sabrán que los criollos no somos empanadas que se comen así nomás sin ningún trabajo".

San Martín para ese entonces estaba muy enfermo. Sufría asma, reuma, úlceras y estaba casi ciego. Su estado de salud se fue agravando hasta que falleció el 17 de agosto de 1850. En su testamento pedía que su sable fuera entregado a Rosas "por la firmeza con que sostuvo el honor de la república contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla" y que su corazón descansara en Buenos Aires.

Esta última voluntad se cumplió en 1880, cuando el presidente Avellaneda recibió los restos del libertador.


jueves, 10 de julio de 2014

QUE CELEBRAMOS EL 9 DE JULIO

El 9 de julio de cada año se celebra en la Argentina el Día de la Independencia. Es una fecha importante, ya que evoca la jornada en que un grupo de representantes de las Provincias Unidas confirmó por escrito su intención de poner fin a siglos de dominio colonial español.
La declaración de la independencia fue un acto soberano y colectivo. El histórico Congreso de Tucumán reunió por primera vez a 28 diputados que sesionaron y debatieron día a día durante muchos meses para proyectar una nueva nación. Allí se trazaron los primeros lineamientos de lo que luego sería la Argentina.
Educ.ar preparó los siguientes materiales y actividades para que alumnos y docentes discutan en clase sobre los sucesos de 1816.
  • Una reproducción del Acta de Declaración de la Independencia en versión bilingüe castellano-quechua.
  • Imágenes y referencias de la ciudad de Tucumán en 1816 , junto a fotografías y descripciones de los medios de transporte utilizados por los diputados para llegar al Congreso.
  • Una visita virtual a la Casa Histórica de Tucumán, sede del Congreso, con fotografías antiguas y actuales.
  • Retratos e información biográfica de los 28 diputados.
  • Enlaces a otros sitios de interés, que incluyen imágenes, documentos históricos y completos artículos acerca de la labor del Congreso de Tucumán.
  • Sugerencias bibliográficas para seguir leyendo.

Independientes por triplicado

Si pudieras meterte en el túnel del tiempo y viajar a las provincias del norte en 1816, comprobarías que muchas personas hablaban las lenguas de los pueblos que habitaban la zona antes de la llegada de los conquistadores: el quechua y el aymara.
Por eso, cuando se firmó el acta de la independencia se mandaron a imprimir 3000 ejemplares, de los cuales 1500 se hicieron en castellano, 1000 en quechua y 500 en aymara.
Reproducción de la portada del acta bilingüe
Reproducción de la portada del acta bilingüe
Reproducción de la portada del acta bilingüe
Acta bilingüe (Imprenta de Gandarillas y Socios, Buenos Aires).
Ésta es el Acta de Independencia escrita en dos idiomas. ¿Cuáles son? ¿Te animás a descubrir algunas palabras?
En Argentina, ¿se publican documentos oficiales en quechua y aymara en la actualidad?
¿Por qué será?
Texto completo de la declaración de independencia
ACTA DE LA INDEPENDENCIA DE LAS PROVINCIAS UNIDAS EN SUD-AMERICA
En la benemérita y muy digna Ciudad de San Miguel del Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos dieciséis: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado, objeto de la independencia de los Pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España; los Representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, Pueblos representados y posteridad; a su término fueron preguntados:
¿Si querían que las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?
Aclamaron primero llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del País, fijando en su virtud la determinación siguiente:
Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo del seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama.
Comuníquese a quienes corresponda para su publicación y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un Manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.
Dada en la Sala de Sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros Diputados Secretarios.
Francisco Narciso de Laprida, Diputado por San Juan, Presidente
Mariano Boedo, Vice Presidente, Diputado por Salta
Dr. Antonio Sáenz, Diputado por Buenos Aires
Dr. José Darragueira, Diputado por Buenos Aires
Fray Cayetano José Rodríguez, Diputado por Buenos Aires
Dr. Pedro Medrano, Diputado por Buenos Aires
Dr. Manuel Antonio Acevedo, Diputado por Catamarca
Dr. José Ignacio de Gorriti, Diputado por Salta
Dr. José Andrés Pacheco de Melo, Diputado por Chibchas
Dr. Teodoro Sánchez de Bustamante, Diputado por la Ciudad de Jujuy y su territorio
Eduardo Pérez Bulnes, Diputado por Córdoba
Tomás Godoy Cruz, Diputado por Mendoza
Dr. Pedro Miguel Aráoz, Diputado por la Capital del Tucumán
Dr. Esteban Agustín Gazcón, Diputado por la Provincia de Buenos Aires
Pedro Francisco de Uriarte, Diputado por Santiago del Estero
Pedro León Gallo, Diputado de Santiago del Estero
Pedro Ignacio Rivera, Diputado de Mizque
Dr. Mariano S nchez de Loria, Diputado por Charcas
Dr. José Severo Malabia, Diputado por Charcas
Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros, Diputado por La Rioja
Licenciado Gerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera, Diputado por Córdoba
Dr. José Colombres, Diputado por Catamarca
Dr. José Ignacio Thames, Diputado por Tucumán
Fray Justo de Santa María de Oro, Diputado por San Juan
José Antonio Cabrera, Diputado por Córdoba
Dr. Juan Agustín Maza, Diputado por Mendoza
Tomás Manuel de Anchorena, Diputado de Buenos Aires
José Mariano Serrano, Diputado por Charcas, Secretario
Juan José Paso, Diputado por Buenos Aires, Secretario.

Tucumán en 1816

Desde los comienzos de la Colonia, San Miguel de Tucumán había sido una ciudad importante. Era el paso obligado en la ruta que comunicaba el Potosí con el puerto de Buenos Aires.
Como en la región abundaba la madera, la ciudad se hizo famosa por la fabricación de carretas de excelente calidad. También se producían ponchos, frazadas y fajas. Las tejedoras indígenas los realizaban con antiguas técnicas y los teñían con tinturas vegetales de la zona.
Después de la revolución de mayo de 1810 y con el comienzo de las guerras de la independencia, la tranquila vida tucumana se alteró completamente. En 1812 se libró una batalla en las afueras de la ciudad, muy cerquita: la batalla de Tucumán. Durante los años siguientes se respiraba en el aire el olor a pólvora y todos temían un nuevo ataque del enemigo. Por ese motivo, a las diez de la noche había que suspender las actividades: no se podía circular por las calles, ni tampoco dejar ninguna lámpara encendida. A las diez en punto, Tucumán quedaba a oscuras.
Grabado
Antiguo grabado que representa la Plaza Mayor de San Miguel de Tucumán.
Este grabado de la época muestra la Plaza Mayor (hoy Plaza Independencia) de la ciudad de San Miguel de Tucumán. ¿Qué edificios importantes reconocés?

¿Por qué el Congreso se reunió en Tucumán?

Varias son las razones. Pero la más importante quizás fue el hecho de que los españoles estaban ganando batallas y recuperando territorio en las provincias del norte. Las tropas realistas avanzaban desde el Alto Perú, y solamente estaba el general Martín Miguel de Güemes defendiendo el paso en Salta. Si los españoles lograban llegar a Tucumán, era muy probable que pudieran avanzar hacia Buenos Aires. Hacer el Congreso allí era, en cierto modo, una demostración de fuerza, una manera de defender la revolución. Otra razón importante fue que los diputados del interior eran mayoría y querían ponerle un límite al poder de Buenos Aires.

La ciudad de la independencia

En ese tiempo San Miguel de Tucumán era una pequeña ciudad. La decisión de realizar allí el Congreso trajo algunos inconvenientes: iban a llegar muchas personas de golpe y la ciudad no estaba preparada para dar alojamiento a tanta gente. Tampoco había un lugar lo suficientemente grande como para realizar las reuniones del Congreso.
Pero las cosas finalmente se resolvieron. Algunos congresales fueron alojados en casas de familias tucumanas, cerca de la Plaza Mayor y el Cabildo. Otros pudieron ubicarse en los conventos o en las casas de algunos sacerdotes. Una señora tucumana, Francisca Bazán de Laguna, prestó su casa-la más grande de la ciudad- para que se realizaran las sesiones del Congreso, y hasta permitió que se derribaran paredes interiores para conseguir una sala más amplia.
Plano
Plano de San Miguel de Tucumán en 1816, Álbum General de la provincia de Tucumán, 1916.
Este plano muestra las dimensiones de San Miguel de Tucumán en 1816. ¿Cuántas manzanas tenía?

Se hace camino al andar

En aquellos tiempos, los viajes de una ciudad del antiguo virreinato a otra eran largos e incómodos. Los caminos, de tierra y mal mantenidos. Durante la época de lluvias casi no se podía transitar, así que viajar en esas condiciones era bastante peligroso. De tanto en tanto los viajeros hacían paradas en el camino, en lugares especiales llamados "postas". Eran sus únicas oportunidades para lavarse, tomar o comer algo y descansar. Mientras tanto, se cambiaban los caballos cansados por otros, se cargaba agua fresca y se arreglaba algún desperfecto del vehículo.
Acuarela
Tropa de carretas, acuarela de Juan León Pallière, 1858.
En la época colonial, la carreta fue uno de los medios de transporte más utilizados para trasladar mercaderías y personas de un punto al otro del antiguo virreinato. Generalmente circulaban varias juntas, en las llamadas "tropas de carretas". Se construían en Tucumán. Los techos se hacían con cueros y la caja con junco tejido, mientras que las ruedas y la base eran de madera. Las ruedas medían más de dos metros de altura. ¿Por qué sería?

Casa chica, sueños grandes

La casa donde se declaró la independencia era en 1816 la más grande de San Miguel de Tucumán. Su dueña, Francisca Bazán de Laguna, la donó para que el Congreso pudiera sesionar, y hasta permitió que se tiraran abajo algunas paredes para hacer lugar a los 28 diputados.
En 1874, la casa fue adquirida por el Estado, y en 1941 se la declaró Monumento Histórico Nacional. Tras sucesivas refacciones, se reconstruyó su aspecto original. Hoy funciona en ella, el Museo Casa Histórica de la Independencia, que puede visitarse en la calle Congreso 141 de San Miguel de Tucumán, Tucumán.
Plano de la Casa Histórica
Plano de la Casa Histórica
Plano de la Casa Histórica
Plano de la Casa Histórica
Plano de la Casa Histórica
Plano de la Casa Histórica
Plano de la Casa Histórica
Plano de la Casa Histórica
Plano de la Casa Histórica

Diputados

Retrato Retrato Retrato
Francisco Narciso de Laprida, diputado por San Juan, bachiller en Cánones y Leyes. Presidente del Congreso. Mariano Boedo, Salta, abogado. Vicepresidente del Congreso. José Mariano Serrano, Charcas, abogado. Secretario del Congreso.
Retrato Retrato Retrato
Juan José Paso, diputado por Buenos Aires, doctor en Jurisprudencia. Secretario del Congreso. Manuel Antonio Acevedo, Catamarca, clérigo. Jerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera, Córdoba, bachiller en Derecho Civil.
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Pedro Miguel Aráoz, Tucumán, clérigo. José Darragueira, Buenos Aires, doctor en Leyes. Fray Cayetano José Rodríguez, Buenos Aires, clérigo, poeta y periodista.
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José Severo Feliciano Malabia, Charcas, doctor en Leyes. Pedro Medrano, Buenos Aires, doctor en Leyes. Esteban Agustín Gascón, Buenos Aires, doctor en Derecho.
Retrato Retrato Retrato
Eduardo Pérez Bulnes, Córdoba, regidor del Cabildo de Córdoba. Pedro Ignacio de Castro, La Rioja, clérigo. Tomás Manuel de Anchorena, Buenos Aires, doctor en Leyes.
Retrato Retrato Retrato
José Ignacio de Thames, Tucumán, clérigo. José Antonio Cabrera, Córdoba, licenciado en Derecho. Pedro Ignacio de Rivera, Mizque, doctor en Derecho Civil.
Retrato Retrato Retrato
Juan Agustín Maza, Mendoza, doctor en Derecho Civil. Antonio Sáenz, Buenos Aires, clérigo y abogado. José Eusebio Colombres, Catamarca, clérigo y doctor en Cánones.
Retrato Retrato Retrato
José Ignacio Gorriti, Salta, doctor en Cánones y Derecho. José Andrés Pacheco de Melo, Chibchas (Potosí), clérigo. Fray Justo Santa María de Oro, San Juan, doctor en Teología y maestro en Artes.
Retrato Retrato Retrato
Teodoro Sánchez de Bustamante, Jujuy, doctor en Leyes. Pedro Francisco Uriarte, Santiago del Estero, clérigo, doctor en Cánones. Tomás Godoy Cruz, Mendoza, bachiller en Filosofía, Cánones y Leyes.
Retrato Retrato
Pedro León Gallo, Santiago del Estero, clérigo. Mariano Sánchez de Loria, Charcas, doctor en Jurisprudencia y Cánones.

Bibliografía para alumnos

  • Bertoni L. y L. A. Romero, Colección "Una historia argentina", tomos IV y V, Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1995.
  • Romero L. A. (dir.), Historia Visual de la Argentina, Clarín, 1999.
  • "Cuentos de la tía Clementina", en Zelmanovich P. y otros, Efemérides entre el mito y la historia, Buenos Aires, Paidós, 1994.

Bibliografía para docentes

  • Halperin Donghi T., De la revolución de independencia a la Confederación rosista, Buenos Aires, Paidós, 1972.
  • Hidalgo B., Cielitos y diálogos patrióticos, Capítulo, Biblioteca Argentina Fundamental, Buenos Aires, CEAL, 1967.
  • Levene, R. (comp.), Historia de la Nación Argentina (desde los orígenes hasta la organización definitiva en 1862), vol. VIII, Buenos Aires, El Ateneo, 1962.
  • Romero J. L. y L. A. Romero (dir.), Buenos Aires, historia de cuatro siglos, Buenos Aires, Abril, 1983.
  • Suriano J. (coord.), Nueva historia argentina, varios tomos, Buenos Aires, Sudamericana, 2000.

Te cuento como era?

Medios de Transporte
Hace muchos, pero muchos años, en la época en que los caminos no se habían construido, en que la gente viajaba en carretas tiradas por mulas o en diligencias, porque los autos y los aviones todavía no se habían inventado, algunos hombres que querían gobernar nuestro país, decidieron reunirse en un lugar que se llama Tucumán, para hablar sobre nuestra patria. ¿Cuánto tiempo creen ustedes que tardaban en llegar a Tucumán? No un día ni dos, sino a veces muchas semanas. Llegaban sucios, con hambre, cansados, pero todos sabían que tenían que ir para hablar de un tema muy importante. Ellos querían crear nuestro país y tenían que decidirlo entre todos. Y gracias a esos señores que se reunieron en Tucumán hace tantos años, nosotros hoy podemos decir con mucho orgullo que somos argentinos... (Nora Haas).
Los medios de transporte de la Independencia
Para llegar al Congreso, los diputados tuvieron que recorrer largos caminos en galeras y sopandas. El viaje de Buenos Aires a Tucumán, por ejemplo, duraba entre 25 y 50 días.

La Galera
La galera fue el medio de transporte más rápido utilizado por los diputados para viajar a Tucumán. Hacía el camino de Buenos Aires a Tucumán en 25 ó 30 días. Transportaba hasta 10 pasajeros, pero no llevaba mercaderías. Tenía cuatro ruedas y era tirada por cuatro caballos que manejaba el postillón, sentado en el pescante. Estaba acolchada por dentro y tenía numerosos bolsillos para guardar los objetos personales de los viajeros.

La Sopanda
La Sopanda tenía suspensión, lograda por medio de correas de cuero que, como elásticos, amortiguaban los saltos del camino.

Carretas

Las carretas, esos grandes carros de madera, transportaban mercaderías y pasajeros del interior a todas las ciudades, eran tiradas por una o más yuntas de bueyes y generalmente iban en caravana. Tardaban 40 ó 50 días en recorrer el trayecto entre Buenos Aires y Tucumán.



Más curiosidades
En 1817 apareció la "Sociedad del Buen Gusto", un agrupamiento artístico (y político) que reunió a destacadas figuras de la época. Esta sociedad, además de festejar en el teatro la victoria de San Martín en Chacabuco, preparó para la noche del 30 de agosto un espectáculo magnífico para la época: se representó "Cornelia Barroquia", un drama trágico de autor americano que se burlaba de la Inquisición. La obra fue tan alabada como repudiada.


Escritorio de Educación Rural Primaria - Propuesta para trabajar en el aula la historia de la vida cotidiana durante el período 1810-1820
Las efemérides: vida cotidiana en la época de la revolución.

Museo Casa Histórica de la Independencia (Archivo Documental y de Recortes Periodísticos)
Cartas.

Museo Casa Histórica de la Independencia (Archivo Documental y de Recortes Periodísticos)
El Redactor del Congreso Nacional. Número I Buenos Ayres, Imprenta de Niños Expósitos 1° de Mayo de 1816.




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